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México: La naturaleza es fundamental para nuestra economía, afirmaron durante la inauguración de México por el Clima

Por Bernardo Caamal Itzá*

“Hemos superado siete de los nueve límites ecológicos a nivel global y ahora estamos experimentando sus efectos en la Ciudad de México. Las urbes están aumentando su temperatura y los informes indican un cambio drástico. Somos uno de los países más vulnerables al cambio climático y uno de los más afectados por las inundaciones y las sequías”, declaró Alicia Bárcenas, secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales del Gobierno de México, durante la inauguración de México por el Clima.

Durante la Semana de Acción por el Clima y la Naturaleza 2026, celebrada del 5 al 9 de octubre de 2026 en el Papalote Museo del Niño, se reunieron representantes de comunidades indígenas, expertos en diversas áreas del conocimiento, autoridades gubernamentales y empresas, quienes coincidieron en los graves desafíos que enfrenta la humanidad.

Asimismo, representantes indígenas de países latinoamericanos, como Brasil y Bolivia, compartieron sus relatos de lucha en sus territorios. Afirmaron que actualmente enfrentan “invasiones” destinadas a explotar sus recursos naturales, desapariciones de sus líderes, el extractivismo de sus bienes intangibles y gobiernos que implementan políticas públicas más alineadas con agendas externas, lo que pone en riesgo el desarrollo integral de sus territorios. Todo esto ocurre en un momento en el que el planeta presenta señales alarmantes del cambio climático.

Los pingüinos y los osos polares están quedándose sin alimento; las aves migratorias enfrentan la crisis más severa de su historia, y la contaminación afecta a sociedades que continúan contribuyendo a la intensificación de los fenómenos climáticos extremos. Sequías, inundaciones, deslizamientos de lodo, deshielo de las montañas y devastadores incendios forestales afectan a varios países del mundo.

Las investigaciones científicas indican que la disponibilidad de agua potable sigue disminuyendo en varios países, mientras que el aumento de las temperaturas provoca la proliferación de microorganismos conocidos como ik’eel, que generan graves problemas de salud pública. Esto evidencia los impactos directos del cambio climático.

Otros efectos de la indiferencia humana, el manejo inadecuado de los residuos y la presencia de microplásticos afectan no solo a los seres humanos, sino también a todas las formas de vida del planeta. A pesar de ello, los gobiernos y la humanidad parecen no despertar.

“¿De qué sirve tener dinero si no puedes comer?”, se escuchó decir a los representantes indígenas, quienes se hicieron eco de profundas reflexiones surgidas en sus territorios.

“Los árboles sagrados y lo que representan para nuestras culturas reflejan la profunda relación que tienen los pueblos originarios con sus tierras. Sin embargo, los intereses externos fomentan la violencia entre culturas, provocan el asesinato de líderes y promueven la deforestación para eliminar la resistencia que protege los territorios”.

Los búfalos, al transitar por numerosos territorios desérticos y otros ecosistemas, no solo aportan materia orgánica esencial para la vida al consumir diversas plantas, sino que también “siembran” las semillas de distintas especies. Un fenómeno similar ocurre con las ballenas, cuya migración por los océanos desempeña un papel crucial en la dinámica del fitoplancton y en la cadena alimentaria, según los expertos que participaron en los foros de esta Semana de Acción por el Clima y la Naturaleza.

Las ceremonias ancestrales “no son prácticas ajenas al territorio”. Su realización reafirma la cosmovisión de los pueblos antiguos y evidencia su conexión con los lugares sagrados, sus formas de vida y sus diversas costumbres agrícolas. Estas prácticas no solo subrayan el respeto por los lugares que habitan, sino que también ofrecen visiones esperanzadoras frente a la insensibilidad de un mundo capitalista que destruye todo a su paso.

Los gobiernos del mundo aparentan liderar luchas “desde la izquierda”, pero, en la práctica, fomentan un capitalismo voraz que arrasa con territorios que, antes de su intervención, estaban llenos de vida y esperanza. ¿En qué momento “las izquierdas y las derechas” dejaron de ser alternativas reales para los territorios que ahora atraviesan los peores momentos de supervivencia y deben lidiar con sequías, escasez de agua y alimentos, así como con la falta de acompañamiento real de sus gobiernos?

“No olvidemos lo que un día nos enseñaron los ancianos: lo que sabe la mano derecha no debe ser conocido por la izquierda”, se reiteró antes de concluir el acto ceremonial de la Semana de Acción por el Clima. “No permitamos que nuestra bipolaridad individual nos venza, ya que, al final, afecta a las decisiones colectivas”. Esta reflexión resonó en el espacio sagrado, rodeado por el humo del copal y el eco del caracol.

“La bipolaridad está perjudicando nuestros territorios y nuestras esperanzas de vida. Por lo tanto, en estos foros, no seamos ‘luz en la calle y oscuridad en casa’. Debemos ser claros y decididos, aprender de nuestros errores y trabajar con nuestras familias y comunidades. Nuestras culturas continúan enseñándonos a pesar de las crisis que enfrentamos. Sigamos sus consejos y sus prácticas de cuidado de los espacios sagrados, como los árboles de la lluvia en las cercanías de la Ciudad de México, aunque los intereses que amenazan a los habitantes de la metrópoli asesinan a líderes indígenas y destruyen estos espacios vitales para captar el agua de lluvia y brindar esperanza a las comunidades”.

Los cenotes del Mayab, convertidos en “piscinas del turismo”, enfrentan la contaminación causada por las aguas residuales de diversas granjas porcinas y avícolas, cuyos desechos se mezclan con las aguas subterráneas. Mientras tanto, las autoridades parecen ignorar la situación y mostrar poco interés en proteger los territorios que prometieron preservar conforme a la Constitución. Esto deja a los pueblos originarios a merced de intereses egoístas que ponen en riesgo el acceso al agua potable y sus modos de vida.

En las últimas décadas, los gobiernos del sur, incluidos los de Chiapas y Oaxaca, han sembrado “la división, el odio y la muerte” entre sus poblaciones para explotar las selvas de estos territorios, incluso mediante la utilización de las culturas originarias. Todo ello ocurre en un contexto en el que avanza el Tren Transístmico. La violencia nubla la razón y “la justicia se aplica” para entregar los territorios a grandes corporaciones.

Entretanto, en foros regionales, nacionales e internacionales se reconoce que “el cambio climático no es una advertencia para el futuro; ya nos ha alcanzado. Es visible en los patrones de lluvia y en muchas de las evidencias de sus efectos que afectan a los mexicanos”.

Además, se plantea la pregunta: “¿En qué mundo queremos vivir y construir?”, como mencionó Alicia Bárcenas durante la inauguración de esta semana, en medio de la desesperanza que impera en diversas partes del territorio nacional debido a las invasiones, las desapariciones forzadas y la falta de acciones concretas del Estado para impulsar el desarrollo integral de los territorios.

Por su parte, los líderes indígenas presentes reiteraron sus denuncias sobre los actos de violencia en sus territorios. Ante esta situación, expertos de renombre internacional recomendaron: “No consideren al gobierno como el único responsable, sino piensen en lo que cada uno de ustedes puede hacer desde sus espacios para reducir los efectos del cambio climático”.

México por el Clima 2026 fue una semana dedicada al análisis y la formulación de propuestas dentro de la agenda climática, mientras el mundo enfrenta graves desafíos. Este evento contó con el apoyo de diversas entidades internacionales y del Gobierno de la Ciudad de México. Así, se consolidó como la segunda edición hermana de Climate Week NYC, con la participación de representantes de comunidades indígenas de México y otros países de América.

Los organizadores del foro México por el Clima aclararon que este evento es “un espacio colectivo de diálogo, intercambio y encuentro entre actores de distintos sectores y con diversas perspectivas sobre la agenda climática”.

Su objetivo es crear un terreno común donde la pluralidad de voces pueda resonar y colaborar. Busca construir puentes, generar sinergias y promover articulaciones dentro de los sectores y entre ellos; fomentar la escucha, el aprendizaje mutuo y la inspiración; y dar visibilidad a diversas iniciativas, actores y casos de éxito que merecen atención y difusión.


Comunicador y experto en la agricultura maya, y premio internacional en comunicación rural Atkins2003 por parte de la red de radios comunitarias con sede en Toronto, Canadá
Email: arux.kat@gmail.com

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