
MÉRIDA
El panorama político en la capital yucateca ha dejado de ser el bastión inexpugnable de antaño para Acción Nacional. Las cifras actuales revelan una realidad innegable: El PAN ya no entra a la contienda con la ventaja histórica que solía otorgarle tranquilidad. La vulnerabilidad del partido oficialista (en Mérida) se concentra en un punto crítico: el rechazo a la continuidad.
Aunque Cecilia Patrón posee el derecho legal, legítimo y respetable de buscar la reelección, se enfrenta a un muro social de casi 50% de los ciudadanos que manifiestan un rechazo frontal a verla de nuevo en el cargo; este fenómeno no es ajeno a otros municipios pero no es entraremos en algún momento a ese tema. Este fenómeno parece ser un “cobro de facturas” de administraciones pasadas o un cobro de “facturas propias” que dejan y, dejaron, un rastro de decepción, o bien, un síntoma de cansancio hacia la gestión actual o hartazgo hacia el partido más antiguo de México con registro.
En este vacío de liderazgo tradicional, emerge la figura de Álvaro Cetina, quien ha logrado desplazar y superar, incluso, a liderazgos estridentes y que anteriormente gozaban de mayor proyección o preferencia y que en días pasados dieran muestra de que no les está dando resultados el ruido emocional con el que quieren impactar a nuestra sociedad.
La incertidumbre define al tricolor. Rafael Echazarreta se perfila para encabezar la candidatura al municipio, condicionado a su naturaleza indecisa, mientras Jorge Rodríguez mantiene una distancia corta, esperando cuáquer paso en falso de esas vacilaciones.
En Morena, la lista sigue encabezada nominalmente por Verónica Camino, de quien se sabe que no participará activamente por esta posición, y por Rommel Pacheco, cuya aspiración suena en el colectivo como una ”candidatura satélite”. No obstante, suena el crecimiento constante de Oscar Brito Zapata, quien ya alcanza un sólido 17% de intención hacia dentro aunque se puede topar con una gran barrera si las cosas no salen de acuerdo a sus expectativas, dicen por ahi.
El partido Naranja encuentra su pilar en la siempre abusada Vida Gómez, quien sin estar en la palestra domina cómodamente la intención del voto dentro de su instituto.
La supervivencia del PRI y MC pende de un hilo: se vaticina una “fotografía en la meta”, a menos que alguno decida ceder ante intereses superiores y abandonar su autonomía para convertirse en un apéndice de otros poderes, renunciando a ser una opción real en este momento de definiciones existenciales.
PROGRESO: MORENA A LA VANGUARDIA
En el puerto de Progreso, el escenario es radicalmente distinto y mucho más definido. La hegemonía de Morena es notable, consolidándose como la fuerza política con mayor posicionamiento en el municipio.
El análisis sitúa a su puntera (representada por las figuras de peso territorial como las mencionadas en mediciones de reconocimiento anexas) con una ventaja competitiva que difícilmente podrá ser alcanzada por la oposición en el corto plazo. El puerto parece estar listo para una transición alineada con el proyecto guinda, basándose en una intención de voto que supera los márgenes de error convencionales.
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