
El T-MEC (tratado que se impuso durante el neoliberalismo en 1994 por Carlos Salinas de Gortari como Tratado de Libre Comercio, TLC) estará sujeto a revisión el próximo 1º de julio de 2026 entre Canadá, Estados Unidos y México. Aunque el tema explícito de cultura y deporte posiblemente no aparezca como un capítulo, los imperialismos, particularmente el norteamericano, lo han venido utilizando desde hace muchos años en nuestra historia con un carácter lucrativo, como ganancia capitalista y como una forma más de intervención. No es un carnaval de flores o un juego de pelota maya o al estilo griego: ¡es mercantilismo y ya!
A propósito, el tan llevado y traído fútbol y su Copa Mundial, a realizarse en nuestro país como sede, están impregnados de lo citado. Aunque hablen de paz, en la realidad los imperialismos destruyen países y terminan con vidas en Palestina; intervienen y derrocan gobiernos como en Venezuela; amenazan el sustento de artesanos y vendedores en centros arqueológicos y religiosos como en las pirámides mayas de Yucatán, y agreden al magisterio agrupado en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) —quienes, por cierto, reciben alrededor de 12 mil y fracción de pesos al mes; o si se jubilaran hoy, sólo tendrían 17,000.00 mensuales de pensión debido a que les pagan con la Unidad de Medida y Actualización (UMA), que vale $117.31 diarios, mientras el salario mínimo es de $315.04—.
Ante las violaciones laborales, salariales, de jubilación y en salud que sufren los profesores de la CNTE, estos se han levantado en protestas callejeras pidiendo que las mesas de trabajo y diálogo sean resolutivas y no declarativas. Harán oír su voz durante la Copa Mundial de Fútbol 2026 en la República Mexicana, dificultando en algunos casos que «ruede el balón».
La situación organizativa y, por tanto, la acción de defensa de los trabajadores del campo y la ciudad no es tan fácil como se pinta en la literatura, la filosofía o la historia. La realidad proletaria, obrera y del asalariado está marcada por situaciones complejas como garantizar la comida familiar; por lo tanto, asistir al trabajo es una condición obligatoria. Lo ideal, dicen muchos, es que dejen el trabajo y salgan a protestar para que se les haga justicia; pero si lo hicieran, les rescindirían el contrato de trabajo y los despedirían. Los estudiantes y la juventud trabajadora digital, entre otros, sí lo pueden hacer porque muchos no tienen una familia que mantener. Sin embargo, la CNTE, a pesar de todo y contra corriente, sí protesta, educa y llama a organizarse, aunque tengan que pagar su cuota con represión, cárcel e incluso con la vida.
Urge un movimiento social de masas independiente, inclusivo y anticapitalista, pues los poderosos siempre nos han tenido en la mira. Urge orientarnos objetivamente ante esta especie de turbulencia social en la que se infiltran movilizaciones campesinas, estudiantiles, obreras, de jubilados, antiguerras, mujeres, ambientalistas, artesanos e indígenas, y donde hasta oportunistas partidarios y redentores extranjeros buscan aprovecharse. El debate de la presente coyuntura es una parte importante a considerar y discutir ante la HUELGA NACIONAL DE LA CNTE.
YUCATÁN, MAYO DE 2026 ¡Unidos y organizados, VENCEREMOS!
Mtro. Pedro Quijano Uc — 9991022689






